Hysteria RP
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TheLokoMaster
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Historia Edmond Dallas Empty Historia Edmond Dallas

Mar Jul 06, 2021 2:31 pm
Las seis y cincuenta y ocho de la mañana: quedan dos minutos para que suene el despertador. Maldito trabajo, todos los días lo mismo.

Me doy la vuelta en la cama: ahora le doy la espalda al armario y tengo a la altura de  mis ojos su nuca. Es blanca, bonita. El pelo recién cortado y lavado, como se encargó  de recordarme Jack ayer por la tarde justo antes de que su madre llegara.

Levanto la mano derecha hasta la altura de su hombro y recorro, casi sin tocarla, todo su contorno. Le acaricio el pecho, sigo por el abdomen, su barriguita, la cadera y los muslos.

Se estremece. La quiero con toda mi alma.

La seis y cincuenta y nueve. Me vuelvo a girar, pero esta vez es hacia el maldito demonio que me arranca cada mañana de su lado.

Lucy te quiero.

Me siento en la cama, y pienso todo lo que tengo que hacer hoy. Me siento abrumado. Primero de mes, toca pagar todo lo pagable: hipoteca, recibos de luz, agua, gas, seguros, crédito del coche y, por fin, el último pago de la moto. Trece años pagando moto, pero hoy es mía.

Un cero, un siete, un cero, un cero. Esos dígitos rojos, que solo pueden venir del infierno, me abrasan la mente y me recuerdan que dentro de cuarenta minutos tengo que salir hacia el trabajo.

Busco las zapatillas a tientas. Una está debajo de la alfombra. La otra aparece en el lado de Lucy; ¿Cómo habrá llegado hasta ahí? Una de esas preguntas que nunca podré responder. Me sonrío por las chorradas que se me ocurren a estas horas.

Salgo del dormitorio y me acerco a la leonera; Jack y Samantha siguen dormidos. Siete y once años. Me siento feliz, y sé que soy afortunado por tener a mi lado mis razones para vivir.

En el cuarto de baño aún están por el suelo las toallas de la lucha nocturna para duchar a Jack. Está en la época, decía la psicóloga del colegio. Las recojo, y las pongo en la ropa sucia. El agua caliente revive mis músculos, y empiezo a sentirme capaz de actuar como un humano.

Me preparo unas tostadas y un café express, que el tiempo ya me pisa los talones. Me pongo las botas de invierno, que ya hace fresco. Las de 150$. Me pongo también la espaldera que me regaló Lucy por mi cumpleaños, una buena, de las caras. Desde que me la regaló no hay moto sin espaldera Halvarssons Safety. La chaqueta de cordura, con su forro interior, abriga lo suficiente como para que solo lleve debajo un jersey normalito. No es de las mejores, pero tiene sus protecciones: 200$.

Ya estoy casi listo. Cojo el casco, los guantes y solo tengo tiempo de una despedida rápida, unos besos fugaces y hasta la noche.

En el garaje termino de equiparme: me pongo el chaleco reflectante, porque a esta hora todavía es de noche; me pongo el casco de 450$ y los guantes de 120$ que, a pesar de ser invierno, me dejan los dedos fresquitos, fresquitos.

Ahora empieza lo mejor del día hasta la vuelta a casa. Arranco la moto, y me saluda con una tos. Ánimo, chica, que hoy ya eres libre.

Lo intento una segunda vez. Ahora sí, ya se ha despertado. Estamos listos para la lucha.

Primera. La moto se desliza sobre el pulidísimo piso del aparcamiento subterráneo. Cualquier día va a patinar y me la voy a pegar. ¿Por qué no harán estos suelos antideslizantes?

En la calle hace un frío que pela. Giro a la derecha, y me dirijo a la primera rotonda. Esta noche la han regado, y el chorrito diabólico parece que no quería limitarse al césped y ha mojado el asfalto cercano.

Paso a cinco por hora, no sin antes esquivar un coche que se ha saltado el ceda el paso. Casi me embiste. El muy cegato me saluda con el dedito. Pobre.

Ahora tocan los Puertos de Montaña. Son seis para salir de la urbanización: todos pintados de rojo y blanco. Preciosos, muy coquetos, para subirlos y no matarme tengo que pasar a diez por hora en zona de cincuenta.

Cada vez que paso por aquí recuerdo cuando me patinó la rueda, y me rompí el brazo. El Ayuntamiento dijo que era por mi falta de pericia.

Viene el primero. Suelta gas. Frena. Levanta un poco el culito. Bota. Da gas flojito. Bota. Pobre suspensión. Más gas. Y, así, cinco veces más.

En el Alpe d'Huez me pasa zumbando un 125. Parece Batman con la moto, un Batman de esos convalidados.

Ahora toca decidir si autovía o nacional: hoy autovía. Durante diez kilómetros me mantengo a 130 del marcador, hasta que llego al punto negro, un tramo recto de unos cuatro kilómetros donde se pasa de limitar la velocidad de 120 a 100, bajo la supervisión del radar. Es zona de frenazos. Peligro. Hoy está la cosa tranquila, o eso parece. Ya estoy cerca del atasco.

Los últimos quince kilómetros son así siempre: coches parados y las motos por el arcén. Circulo a 20 por hora. Con mil ojos. Me fijo en la rueda directriz derecha de los coches. En como tiene las manos sobre el volante del conductor. En si mira por el retrovisor, en los intermitentes.

De repente una rueda se mueve hacia fuera. Reduzco. Le veo mirar por el retrovisor. Me ha visto, pero no me fío. Casi voy parado. Se ha cruzado delante de mí. Frenazo y a duras penas mantengo el equilibrio. ¿Por qué hace eso? ¿A dónde va? Simplemente es una persona mala, quería hacerme daño.

Mientras recupero el aliento veo por el rabillo del ojo como pasa una moto lanzada por el lado izquierdo del coche asesino, y escucho un ruido de plástico roto. Le han roto el espero retrovisor. Le miro a su cara y su gesto de burla se transforma en ira, ira impotente. ¿Justicia divina? ¿Inconsciente oportuno?

Tras el susto sigo adelante y ya parece que se despeja el atasco. Empieza a llover. Son chispitas. La chaqueta aguantará sin problemas, solo son diez minutos más. La última curva hacia la derecha, limitado a 80. Voy a sesenta, hay tráfico denso. Un coche me echa de mi carril. Se me ha echado encima, y ni lo he visto.

Hago una maniobra brusca y paso sobre una flecha blanca de pintura antideslizante. Se me va la rueda. No la controlo. Me voy al suelo, me voy al suelo. Escucho chirrido de frenos, y de ruedas arañando el asfalto.

El primer golpe es con el hombro derecho. El dolor atraviesa mi mente como un estallido de luz blanca. Doy una vuelta de campana. Veo pasar el suelo delante de mis ojos a cámara lenta y caigo de espaldas. La espaldera hace su trabajo. El casco va rebotando contra el rugoso asfalto. Me he caído. Sigo pensando. Me duele el hombro, la espalda y la rodilla, pero parece que no me he hecho nada más.

Ahora solo tengo que parar; eso fue lo último que pensé antes de que el soporte vertical de un guardarraíl me cortara por la mitad.

Morí en el acto, pero seguía viéndolo todo, escuchándolo todo, sintiéndolo todo. Seguía sintiendo. ¿Y Lucy? ¿Y mis niños? ¿Y mi vida? ¿Por qué a mí? ¿Por qué contra un guardarraíl? Ha sido un accidente. No debería haberme costado la vida, pero estoy muerto. Muerto. Muerto. Muerto…

Señores pasajeros, siéntense en sus asientos y abróchense los cinturones, prepárense para aterrizar, hemos llegado al destino, Los Santos. Joder… Otra vez la misma puta pesadilla…

Nick Discord: TheLokoMaster#7191

Nombre: Edmond “El Cadenas” Dallas

Nombre real del jugador: Jonathan

Edad IC: nacido el 24 de Julio de 1986 (35 años) en Great Falls, Montana (Estados Unidos).

Edad OOC: 23 años.

Familiares: Will Dallas (Padre), Lily Dallas (Madre), Lucy Dallas (Ex Mujer), Jack Dallas (Hijo) y Samantha Dallas (Hija).

Objetivos del personaje: Intentar rehacer su vida montando de nuevo un bar, viajar con su moto, conocer a nuevos amigos que compartan su afición e intentar superar sus problemas mentales y miedos creados a raíz del divorcio.

Fortalezas del personaje: Es un hombre muy honesto y trabajador, siempre está dispuesto a ayudar a la gente y es un excelente conductor de motocicletas.

Debilidades del personaje: Des de el divorcio es una persona con muchos miedos, inquietudes y traumas psicológicos que ponen en conflicto a su mayor hobby y afición que son las motos, con que ahora también sea a la par su mayor miedo.

Miedos del personaje: Las motos, los accidentes y las aglomeraciones de vehículos en circulación.

Historia del personaje:

Edmond nació y creció en Great Falls, ciudad ubicada en el condado de Cascade en el estado estadounidense de Montana. Tuvo una buena infancia junto a sus padres Will y Lily Dallas. Nunca fue un estudiante aplicado, pero si tenía muchas amistades con las que pasaba la mayoría de su tiempo en las calles haciendo cosas que hacen los chavales a esas edades: de pequeños jugaban a la pelota en la calle, usando palos o bancos cómo porterías; más adelante se iban a explorar montañas por las cuales acampaban y pasaban fines de semana de senderismo; poco a poco todos fueron creciendo y comenzaron a desarrollar gustos e interés por las chicas, las motos, el alcohol, el tabaco, etc.

Para Edmond, en especial, las motos y las cadenas, le encantaba vestir de negro con su chupa, cadenas por todos lados y su bandana tapando parte de su rostro no podía faltar. Formaban un grupo de amigos entrañable e inseparable. O esa era la impresión que daban.

Edmond comenzó a trabajar a los 18 en un taller cercano a la urbanización dónde vivía, ya que había estudiado mecánica. Aunque le gustaba, no era su devoción.

En los años que estuvo ahorrando para comprarse la moto conoció a Lucy, el amor de su vida. Se encontraron en el taller, cuando fue a reparar el arañazo que se había provocado en una de las puertas del coche de su padre al intentar aparcar en el centro comercial.

Edmond, al ver la situación, se puso a trabajar en ello y, cuándo llegó el padre de Lucy, se inventó un fallo en el motor para liberarla de culpa.

A raíz de aquel día comenzaron a quedar, conocerse y, con el paso del tiempo, enamorarse. A los 20 años ya tenían una relación formal de novios.

El padre de Lucy, Merle, les propuso comenzar a vivir en una de las viviendas que tenía alquilada a una familia que se había mudado fuera recientemente. Aceptaron y comenzaron a vivir juntos.

Con lo que había ahorrado de sus años de trabajo, Edmond se hizo por fin con una moto, aunque tuvo que financiarla a 13 años. Desde adolescente ya le volvían loco. Le encantaba verlas, montar en ellas y siempre tuvo claro que quería la suya en propiedad.

Cumplían 4 años cómo novios cuándo Lucy se quedó embarazada del primer hijo que tendrían, Jack. Padre a los 24, lo que realmente quería. Su sueño de formar una familia poco a poco se iba haciendo realidad.

Entonces llegó la hipoteca para comprarse una casa familiar en una urbanización cerca de un pueblo, algo alejada de la ciudad dónde vivían. Aprovecharon el crédito para pedir un poco más y montar un bar en donde podrían trabajar juntos.

Siempre se ha dicho, o más bien siempre se ha visto bien, la idea de que una familia perfecta llega cuando tienes “la parejita”. Cuatro años después de dar a luz a Jack, Lucy se quedó embarazada de nuevo. Así llegó a la familia Samantha, y con ella la familia perfecta. La foto ideal del salón para una familia feliz.

Cada mañana, Edmond se levantaba a las 7 para ir a abrir el bar y comenzar a preparar todo, Lucy llevaba a los niños al colegio, se encargaba de las tareas de casa y se pasaba por el bar cuando el tiempo se lo permitía.

El “99% Moto Bar”, pues así se llamaba el local de Edmond, era un lugar de peregrinación de los moteros asentados en lugares cercanos al pueblo. Era su ambiente, y cada día que pasaba le gustaba más. Tenía ganas de pertenecer a un MC cómo la mayoría de sus clientes y de vivir aventuras junto a sus amigos y su moto. Este sueño se apagaba cada noche, al llegar a casa y ver a su familia.

Era una idea que Lucy no compartía en absoluto y, de echo, la aterrorizaba desde que Merle, su padre, falleció en un accidente de moto.

A medida que el tiempo pasaba, más ganas tenía de irse un día de ruta con los moteros. Un día se decidió a hacer una con un MC que estaba siempre en el bar y con el cuál tenía una buena relación. Ese fin de semana le dijo a Lucy que había quedado con sus amigos para pasar el fin de semana juntos, como antaño. Por supuesto, no le mencionó nada de la ruta ni de las motos.

Cogió su chupa, su moto, su casco, se montó a lomos de la moto y se dirigió a la quedada que daba inicio a la ruta. Durante esa ruta todo parecía ir genial: paisajes espectaculares, buena compañía, muchas risas y el hambre que les entró a mitad de camino que hizo que pararan en un restaurante de carretera a comer algo.

Al llegar al local, vieron fuera varias motos aparcadas que los miembros del MC miraron raro. Dentro se encontraban varios miembros de otro MC, entre los cuales había miradas desconfiadas y claramente desafiantes. Edmond notó que algo no iba bien, pero continuó adelante y se sentaron a comer. Durante la comida unos de los miembros de los MC tuvieron un encontronazo en el baño que acabó a puñaladas e hizo que se liara una maldita batalla campal entre un MC contra el otro.

Durante 20 minutos sólo se oían los gritos de las personas que estaban en el restaurante que, sin tener nada que ver con ningún MC y sin saber que estaba pasando, se cubrían dónde podían. Entre los disparos, una bala perdida impactó en el hombro derecho de Edmond, dejándolo inconsciente segundos más tarde.

Las autoridades detuvieron a los miembros de ambos MC y los servicios sanitarios lograron estabilizar a Edmond y trasladarlo al Hospital. Llamaron a Lucy y le contaron todo lo sucedido.

Aquel día la mayor discusión con Lucy que jamás habían tenido y con ello el divorcio y la separación del matrimonio en las siguientes semanas.

Edmond quedó marcado para siempre. Todo lo que tenía lo había echado a perder en un solo día, en una ruta motera donde no debería de haber pasado nada: solo era una vuelta con sus amigos con las motos.

Lucy ganó la custodia total de ambos hijos, de la casa y de prácticamente todos los bienes que tenían en común, excepto la moto.

Después de deambular con su moto durante un mes entero echado a la bebida, las drogas y la mala vida, Edmond decidió gastar todos sus ahorros en irse a vivir a la ciudad de Los Santos, donde le esperaba su amigo Sam Reilly.

Esperaba comenzar una nueva vida... O tal vez seguir echándola a perder con las drogas y el alcohol. Cualquiera de los caminos que tome, lo hará en un lugar diferente, donde el recuerdo de su pasado, su mujer y sus hijos sea leve y borroso

- Fin.

Espero que os haya gustado la historia y siento el peñazo del mucho texto Very Happy <3
MajoSMeryS
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Historia Edmond Dallas Empty Re: Historia Edmond Dallas

Mar Jul 06, 2021 6:18 pm
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Accede a nuestro servidor de Discord para poder realizar la entrevista oral: https://discord.io/Hysteria_RP

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Historia Edmond Dallas Empty Re: Historia Edmond Dallas

Mar Jul 06, 2021 9:28 pm
Historia Edmond Dallas Whitel12
Entrevista aprobada por el entrevistador: Reddox_6

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